La humildad como valor de equipo

La humildad como valor de equipo

La humildad como valor de equipo. Las personas humildes en una empresa piensan más en el bien común que en sus propios intereses. Como hizo Ghandi al liderar el cambio en la India. Selecciona y promociona personas humildes para impulsar tu empresa.

La humildad de Ghandi

Ghandi era una persona tremendamente humilde. Se relacionó con la casta de los intocables. Utilizaba la pequeña rueda de tejer para cultivar su humildad. No se creía superior a los otros. Ponía siempre los intereses de sus conciudadanos de la India, por encima de sus propios intereses, doblegando la arrogancia de los ingleses en esta colonia. Hace muchos años leí una biografía completa de Ghandi. Merece la pena.

Las enseñanzas de Ghandi sobre la humildad son muy aplicables para configurar equipos empresariales que consiguen grandes resultados. Pero lo que hay que saber es que Ghandi estuvo trabajando toda su vida cómo ser más humilde, porque no es tan fácil.

¿Por qué cuesta tanto ser humilde?

El principal enemigo de la humildad son los propios egos, que nos boicotean y quieren ser dominantes. Los pasos para cultivar la humildad son:

  1. Reconocer las propias debilidades y vulnerabilidades. Aquello que no aceptamos de nosotros mismos y que no queremos que los otros descubran. Conocerse a uno mismo.
  2. Identificar los egos que supuestamente nos protegen públicamente de estos aspectos que no nos gustan.
  3. Aceptar que tenemos estas vulnerabilidades ocultas y estos egos públicos. Aceptarse al 100% es amarse a uno mismo, no en plan narcisista, sino en tanto que aceptación plena de los defectos.
  4. Cuando uno llega a la propia aceptación de sus defectos, a su imperfección humana, uno ya no tiene nada que ocultar.
  5. Poder declarar públicamente las propias vulnerabilidades, ayuda a cultivar la humildad.
  6. La humildad es ponerse a mismo nivel de imperfección humana de los otros. Ni por encima ni por debajo.
  7. Este ponerse al mismo nivel es lo que hace verdaderos jugadores de equipo, que piensan más en el bien común que en sus propios intereses.

A lo largo de su vida, Ghandi estuvo trabajando constantemente su humildad, mostrando sus defectos y vulnerabilidades y domesticando a sus egos. Por eso fué un gran jugador de equipo que consiguió grandes resultados.

Mi experiencia directiva

En tanto que director de varias empresas a lo largo de estos años, yo mismo he podido comprobar la fuerza de la humildad como valor de equipo. En muchas ocasiones me equivoqué no haciendo lo correcto. A veces promocioné a directivos que no eran del todo humildes, y su prepotencia hacía que sus equipos no funcionaran bien. O contraté a personas poco humildes. O bien no insistí lo suficiente en los que eran poco humildes para ver qué les podía ser útil para mejorar en este aspecto.

También acerté en otras ocasiones. Pero fue más por intuición que por ser consciente de la importancia de la humildad como valor de equipo. Con los años, me di cuenta que yo mismo necesitaba mejorar en este aspecto. Por eso hice un curso intenso de coaching que me ayudó a detectar mis vulnerabilidades y a ponerme al mismo nivel del otro. Cuando en el punto anterior he escrito «¿Por qué cuesta tanto ser humilde?» es porque yo mismo he experimentado lo difícil que es cuando la humildad no la llevas de serie. Y en eso sigo trabajando día a día.

La humildad como valor de equipo

Piensa por un momento en la gente de tu empresa.

¿Con quienes trabajas más a gusto?

¿Con los que siempre quieren tener la razón a toda costa?

¿O con quienes escuchan atentamente otros puntos de vista?

Los jugadores de equipo no pretenden tener siempre la razón. Tienen la humildad de pensar que quizás no están en posesión de toda la verdad, por lo que escuchan con interés otros puntos de vista para entender qué aspectos pueden aprender del otro. Lo cual no significa que renuncien a sus convicciones después de escuchar, porque acostumbran a ser personas íntegras. Por eso la humildad es un verdadero valor de los equipos de alto rendimiento, donde todos aprenden de todos.

¿Ser humilde es ser fuerte?

Decididamente sí. Conocerse uno mismo y aceptar las vulnerabilidades te da la fuerza de no tener que esconder nada. Curiosamente, mostrarte débil es mostrar tu fortaleza. Hay quien cree que ser humilde es ser blando, débil, encleque. Nada más lejos de la realidad.

Un equipo formado por personas arrogantes se convierte en una lucha de egos. Como muchos gallos en un gallinero. Todos quieren demostrar que tienen razón, porque en su subconsciente, se sienten superiores a los otros. No buscan el bien común. Su objetivo es alimentar su ego para que pueda decir al final: «Tenía razón».

En cambio, un equipo compuesto por personas humildes (que no significa débiles) busca llegar a los mejores acuerdos posibles para el bien del conjunto de su empresa porque se escuchan de verdad y no quieren tener su razón a toda costa.

¿Qué haces para tener a gente humilde en tu empresa?

Si has llegado a leer hasta aquí, es que empiezas a creerte las ventajas de tener equipos formados por gente humilde. De hecho, es una de las recomendaciones de Patrick Lencioni en su fantástico libro «Equipos Ideales».

Aquí tienes algunas cosas que puedes hacer para tener gente humilde en tu equipo:

  • En primer lugar, si eres el empresario o director general, autoevalúa tu nivel de humildad. 😉
  • A continuación, identifica a las personas humildes y prepotentes en tu equipo directivo.
  • Promociona a las personas que sean humildes, tengan «hambre» y sean empáticas (las tres características simultáneas).
  • A los que sean menos humildes, hazles entender que es un valor clave para el trabajo en equipo.
  • Da todo el soporte necesario para que progresen en el valor de la humildad, que no es fácil según los pasos mencionados anteriormente.
  • Asegúrate que las personas que hacen las contrataciones sean humildes para que puedan identificar mejor este rasgo en los candidatos.
  • Contrata sólo a personas humildes, con ganas de trabajar y con empatía. Si no lo haces así tu equipo se resentirá.

¿Quieres potenciar la humildad como valor en tu empresa?

Estoy a tu disposición para acompañarte en este camino de formar equipos potentes de personas humildes, con sana ambición y capacidad de escuchar. Contacta conmigo para agendar una videoconferencia de 30 minutos para ver si os puedo ser útil.

Albert Campi
Acompaño a empresari@s a impulsar su negocio
albert.campi@spirostrategy.com
+34 630 960 760

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